Tú naciste fuerte 

Tú naciste fuerte, guerrero imparable

Tú naciste fuerte, con un corazón luchador que solo lleva amor

Tú naciste fuerte bebé y nos lo muestras desde el primer día, nos das una lección de lucha y de pasión por la vida

Estás escalando montañas, yendo en contra de muchas probabilidades, conquistando territorios y nos guías 

Tú naciste fuerte bebé, esa fuerza que nos contagias, que nos permite seguir, y todos los días vas soltando sonrisas ente sueños como diciendo ‘acá todo bien, esto pasará’

A ti mi crío guerrero te tocó atravesar un bosque con algunas espinas desde el primer día, y lo haces cada día con coraje y dulzura, una mezcla perfecta que nos inspira 

Acá estamos mi bebé, acá está tu tribu, al costadito, listos contigo sea lo que sea, con las manos para abrazarte, la voz para pelear y sacar nuestras garras por ti, y sonrisas para recibirte listos para irnos juntos a vivir las aventuras que nos esperan

Jamás olvides tu grandeza, eso que nos ha conectado a nosotros con lo más importante, con lo esencial en la vida, con lo que separa finalmente lo que nos mueve de todo lo demás

Verás que esto será en un tiempo una historia que contar, tal vez un día de viejo te tomas un vino con tu hermano y rían sobre esto, tal vez se lo cuentes a tus nietos 

Tu fortaleza bebé es mi motivo hoy, acá estoy, siempre aqui lista contigo, acá estoy bebé, acá estoy

Tus manitas junto a la mía, que esto pronto pasará 

Mami que acompaña y cuida 

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​Danzo para mí, danzo para ti 

Falta muy poco para tenerte en mis brazos, aunque ya te llevo en mi alma desde hace meses

Danzo para mí y así danzo para ti

Danzo con la espera, con el no saber, con el amor y hermoso dolor de ser mamá

Danzo con todas mis ilusiones y miedos

Con mis despertares de madrugada y mis ideas de cómo decorar tu bienvenida

Danzo con mi cuerpo cambiado, transformado, adaptado a llevarte a todos lados

Danzo y a veces caigo, me canso pero sigo danzando por las fuerzas que me das

Danzo con el amor que les tengo que de alguna manera encuentra cómo crecer

Danzo con mi propia sanación, con mi propio aprendizaje en esto de ser mujer y ser mamá, de equivocarme a cada rato y verme imperfecta pero a tus ojos inocentes bella y experta, a tus ojos simplemente ‘mami’

Danzamos juntos en esto, tu aprendiendo a vivir en este nuevo y complejo mundo y yo aprendiendo a vivir con cada nueva experiencia, al final creo que siempre estamos aprendiendo a vivir solo que tenemos algo más de recorrido

Danzo con ustedes mis críos, y quisiera danzar con ustedes por siempre, abrazados, mirando sus ojitos en cada nuevo paso, juntos

Mamá danzando con la vida

Familia

…para mi tribu, mi familia, mi luz…

Tenemos un espacio en este mundo, que es agua, aire, o no es nada, pero es nuestro espacio.

Somos una tribu, somos una mezcla de almas que el universo juntó o que se buscaron en el universo. Sea como sea, gracias siempre porque nos encontramos.

Somos un roble, somos fuego, somos luz, ternura y risa, somos vida y a veces caos, y desde ahí vamos floreciendo.

Mi compañero de vida, caminamos juntos casi desde siempre, desde casi niños; a veces reimos de tener ahora dos caminantes más. Nuestra tribu crece, ellos son nuestros maestros en tantas cosas.

Anoché soñé con nosotros, hay momentos en que no existe ustedes y yo, porque nos entreveramos, nos volvemos un espiral, y sin embargo somos cada uno un caminante de su propia vida, de su propio aprendizaje.

Estoy para ustedes siempre, me traen brillo, me traen esas gotas de lluvia que provocan colores o ese primer aleteo de mariposas, me dan suspiros y sí a veces cansancio. Pero todo lo vale!! 

Mi tribu me da sentido y a la vez mi rumbo es uno que atravieso desde mi ser mujer. Es la vida desde el amor profundo y la incertidumbre. Puro aprender.

Somos la naturaleza, podríamos ser palmeras, ríos o una cueva. Somos sueños, viajes y tierra; y desde ese lugar sólo somos.

Este es el amor real, con llantos, equivocaciones y risa, con intentos y pasos de aventura, de la mano, nuestras manos que sostienen y acompañan. Con besos, abrazos y berrinches, con pinturas de pared y papillas, con canciones y cuentos libres. 

… acá estoy para ustedes siempre, y sé que están para mí. 

Mamá leona y mamá gallina

Mamá que espera

Te llevo conmigo y me llevas también.

Te doy un espacio cálido, fluído y circular, lleno de emociones que conviven y van aflorando mientras creces. Ilusión, paz, a veces nos ha visitado el miedo, a veces tristeza, alegría, sobretodo amor y gratitud. 

Mi cuerpo se vuelve sagrado más que nunca, me cuido y así te cuido, me amo y así te amo, respiro y así respiras.

Tu me das tanto sólo con estar. Me das amor, me das inspiración para crear, me das suspiros y sonrisas, me das calor, me transformas poco a poco y me enseñas tanto. 

Me das la imagen de tu hermano y tu juntos en la vida y sólo con eso me conmuevo, me das a tu papá jugando con ustedes y entonces me enamoro más de él, bebito me das tanto siendo tan puro y pequeño en mi panza.

Te siento desde el primer día en que nos elegiste, siento tu presencia llena de magia y fuerza, te puedo sentir más allá de lo físico, para eso no tengo palabras.

Tu alma nos hace crecer a todos en casa, te esperamos sin apuros porque sabemos que estás ahora en un lugar delicioso. 

Sueño con abrazarte, mirar tus manitas, olerte y cantarte; sueño con los 4 durmiendo juntos. La naturaleza es sabia al no haber puesto límites al amor que podemos sentir, porque este sólo crece y crece y encuentra la manera de caber dentro de cada madre y padre.

Te espero, te amo.

Mamá.

El juego libre!

Cuando tuve a mi primer bebé, pensaba mucho en enseñarle cosas. Enseñarle a caminar, enseñarle a comer, enseñarle a jugar, enseñarle a usar las cosas y armar rompecabezas. Yo sería una especie de “maestra” que le enseñaría un sinfín de cosas.

En el camino me fui dando cuenta, y leyendo e informandome también, hablando con personas que trabajan en esto y con otras madres, y fui descubriendo que si bien uno de mis roles es enseñarle cosas en la vida, hay mucho en donde no tengo que enseñarle algo, al menos no de forma estructurada y tradicional. Hay muchas cosas en que no necesito darle instrucciones o formas correctas de usar o hacer algo.

Entonces fui aprendiendo, si! yo fui más bien la que aprendió (o mejor dicho re-aprendí porque seguramente esto es algo que hacía de niña), el juego libre. Les cuento un poco a qué me refiero.

Por navidad le regalamos a mi hijo un juego de bowling, es muy lindo porque en lugar de las típicas botellas son patitos de madera. Desde que lo ví supe que mi enano lo amaría, porque reconoce a los patos y el color amarillo. Y si, le gustó mucho! Ayer saqué el juego, y nos tiramos en el piso a jugar. Lo normal hubiera sido enseñarle a rodar la pelota para que él logre derrumbar los patos, pero en lugar de insistir con eso decidí sólo darselos y observar, ver qué hacía él naturalmente, sin apuros ni ninguna instrucción. Esto fue emocionante y muy tierno! Primero agarraba uno y los mirada a detalle, luego él solo decidió ponerlos de pie uno al lado del otro formando una fila recta y ponía todos con sus ojitos mirándolo a él, luego se echaba frente a ellos para fijar sus ojos en los ojos de los patos… los miraba muy atento y decía “patos, cua cua”, luego me los iba dando a mi uno a uno, luego los tumbaba con sus manitas y los volvía a poner en fila recta, jugaba a guardarlos en su caja y volver a sacarlos. En fin, estuvimos un buen rato entretenidisimos con este juego haciendo lo que para él era interesante.

Y siguiendo con esto, no tiene que ser con un artículo específico. Por ejemplo en la cocina muchos cajones tienen ese seguro anti-travesuras para que no saque los platos o cubiertos, pero hay un cajón grande a su altura que decidimos dejar sin seguro, y es donde guardamos todos los tappers de plástico. Todos los días ama ir sólo a su cajón, saca los tappers o jarras, juega como si vaciara líquidos, me los trae, los vuelve a guardar, los tira, los recoge, los mira, los compara, simula que toma refrescos de estos, los ordena, es interminable todo lo que se le ocurre solito. Y estoy segura que sin yo tratar de enseñarle nada, él aprende y se relaciona con los objetos, analiza e investiga naturalmente porque esta es una capacidad innata en los seres humanos, el ser curiosos.

Dentro de este descubrimiento, pude investigar un poco leyendo y hablando con madres y educadores de inicial que combinan el enseñar con el juego libre. Hay muchos beneficios en dar este espacio: fortalece vínculos afectivos, fomenta la curiosidad y autonomía al dejarlos elegir, fortalece la autoestima del niño, permite el disfrute del niño y de los padres ya que no se rigen de normas sino que van viviendo el momento, fomenta mucho la creatividad, permite que las emociones fluyan y da espacio a la comunicación verbal y no verbal, puede ayudar a tener menos frustración, genera una infinidad de oportunidades de aprendizaje, y sobre todo respeta al niño como un ser humano que propone y decide dentro de lo que se esté haciendo.

Ojo, no quiero decir con esto que las actividades dirigidas o la enseñanza estructurada no están bien, pero comparto mi experiencia en casa al hacer juego libre con mi hijo. Es diferente, veo que incluso como está tan interesado, está super concentrado investigando y disfruta, ríe y se emociona, hace cosas y luego se felicita él solo diciendo “bi-bim!” (qué es “muy bien!”).

Algunos ejemplos en casa pueden ser:

  1. Libre libre! es decir dejar que a él se le ocurra con qué quiere jugar, en mi caso un ejemplo es cuando él sólo va al cajón e tappers o cuando quiere jugar con los cojines decorativos de la sala.
  2. Darle bloques de madera en el piso o una mesa.
  3. Tengo un tapper lleno de pompones de colores, se los doy y sólo observo.
  4. Ir al parque (o jardín) o playa y ver qué hace, jugar con la arena, olerla, que se desliza entre sus dedos son algunas cosas que hace. En el jardín él recolecta palos o piedras, corre full, mira las plantas, etc.
  5. Me ayudo mucho de reciclar! por ejemplo tenía unos retazos de telas, algunas las corté en tiras y otras son cuadrados, las guardo en una caja y se las doy a veces. Y acá la cosa se pone infinita! guardar el interior de los rollos de papel higiénico, forralos de colores o sino simples y darselos. Puedo asegurar que se les ocurre de todo: tirarlos, mirarlos, recogerlos, ordenarlos, hacer torres y derribarlas, etc.
  6.  En navidad por unos días guardé algunas cajas de cartón o el papel de regalo, las abría y cerraba mil veces, luego las va rompiendo, etc.
  7. Últimamente le gusta jugar a las muecas, él hace una y yo lo imito y se muere de la risa! o hace un ruido y lo imito. y lo combinamos con el típico “¿dónde está?”
  8. Otra cosa que hacen los niños es simular. Por ejemplo agarra un pedazo de madera, se lo pone en la oreja y dice “Alooooo” y luego me lo pasa a mi, y jugamos al teléfono. Luego lo mueve por la mesa diciendo “ruunnn, ruuunnn” como si fuera un carrito.
  9. Darle pinturas o crayolas o plumones no tóxicas aptas para niños, y dejarlos pintar libremente. Yo le pongo un poco muy grande y así no me preocupo que se manche la ropa. Mejor lavables y así no hay problemas con que manche “fuera de la hoja”, lo que es típico obviamente.

Todo esto claro está de acuerdo a la edad del niño y mirando siempre la seguridad (que no se los coma por ejemplo). Mi hijo tiene 1 año, 8 meses.

Si les interesa leer más les dejo algunos links o datos (que quede claro no soy experta del tema ni educadora, pero es un tema que me interesa):

  1. La hora del juego libre en los sectores, Guía para educadores de niños menores de 6 años. MINEDU. http://www2.minedu.gob.pe/minedu/03-bibliografia-para-ebr/59-hora_juego_libre_en_los_sectores.pdf
  2. Documental El comienzo de la vidahttps://www.youtube.com/watch?v=0OCT6rh3WQs (lo vi en Netflix)
  3. Web de UNICEF. Ministerio de desarrollo e inclusión social, 7 resultados priorizados en el desarrollo de las niñas y niños en el Perúpresentacion1

Igual tengo que decir, que más allá de cualquier teoría, escribo como mamá y en las vivencias con mi “pequeño-gran-maestro-de-vida” sigo viendo el valor y la belleza del juego libre.

Un beso a todos! Si tienen experiencias que compartir, bienvenidas sean!

Mi misión más grande

Dicen que todos tenemos una misión en la vida, o varias.

Desde que soy mamá, estoy segura que una de mis misiones en esta vida es criar con amor a mi hermoso bebé, ayudarlo a descubrir, experimentar, jugar, dar y recibir abrazos y aprender a disfrutar y cuidar de la vida y la naturaleza. Algo muy dentro de mí lo sabe, lo supe desde el embarazo, lo podía sentir casi corriendo por mis venas.

Hoy, con mi bebé/niño de 1 año 5 meses, estoy embarazada de 4 meses y medio. La semana pasada me confirmaron el sexo, es otro hermoso niño! (se me sale el amor!)

Y he estado pensando en esta misión, tal vez mi misión más importante, que hoy siento aún con más peso; criar a dos hombrecitos, dos personas conscientes del mundo, de cómo viven y cómo armonizan con él y con otras personas.

Sé que las decisiones las tomarán ellos, pero también siento un importante deseo y tarea de criarlos para que luego sean buenos hombres, que sepan amar, que respeten a las mujeres y algún día cuiden a la familia que formen. Veo tantos casos de personas que maltratan, que abusan, que hieren, y creo que mucho de eso es realmente algo muy triste… no saben amar, no sienten compasión ni piden perdón.

Falta mucho para que mis bebés sean hombres grandes, pero creo que cada pasito es parte de nuestro aprendizaje. A veces me doy cuenta que abrazo a mi hijo con mucha fuerza, e imagino ¿cómo será cuando sea grande? ¿me dejará abrazarlo así? (seguro que no!) pero espero que tengamos una relación de confianza donde no estaremos abrazados horas pero tal vez conversemos mucho, de la vida, de los errores, de lo divertido, de esas preguntas que jamás tienen respuesta, de lo que sea.

Me siento portadora de una gran misión, una misión universal y maravillosa, una que literalmente puede cambiar vidas y sobre todo llenar de amor.

Me conmueve, me inspira.

 

A mis hijitos, mami los ama mucho más allá de lo imaginable

Criando amorosamente con el ejemplo

El otro día una amiga me leyó un extracto de un libro, aunque no sé qué libro era, hubo una frase que se me quedó grabada y era algo así como

Conviértete en el adulto que quieres que sean tus hijos…

Desde que soy mamá, reflexiono acerca de cómo quiero criar a mi bebé. De cuáles son aquellas enseñanzas que quisiera poder transmitirle para que sea un buen ser humano, consciente, responsable de sus actos, apasionado y feliz.

Muchas veces pienso “a, le diré esto o le enseñaré aquello”. Pero la verdad es que la mejor forma de criarlo con amor y respeto es yo misma ser ejemplo, al menos en aquellas cosas que considero importantes. Pensaba en que a veces los padres ponemos todos nuestros sueños, anhelos en nuestros hijos y eso puede convertirse en una presión innecesaria y sobre todo no de ellos.

Soy una convencida de que cada quien crea su camino, cada quien decide quién ser, qué hacer, cómo vivir la vida. Los padres podemos dar a nuestros hijos amor, mucho cuidado y seguridad y espacios de juego. Podemos transmitirles valores, pero en la manera en que nosotros mismos como adultos tomamos decisiones, en cómo hablamos y tratamos a otras personas, en cómo sonreímos ante la vida y cómo tomamos el día a día, en los límites que ponemos cuando vemos algo injusto o inadecuado, en contarles sobre qué nos apasiona a nosotros y qué estrategias tenemos para relajarnos cuando las cosas se ponen duras, en cómo tratamos el medio ambiente y a los animales y cómo somos con nuestros padres y con nuestros amigos, incluso en cómo admitimos nuestros errores. Es decir, creo que con el ejemplo podemos lograr grandes cosas pero también sé que finalmente mis hijos serán adultos que tomarán sus propias decisiones.

A mi misma me ha pasado, el decir “quiero que mis hijos hagan deporte y coman sano”, pero luego veo que aunque tiendo a comer sano, hago deporte por temporadas a veces lo dejo por 4 meses (por tiempo, flojera, frío, etc, etc). Entonces ¿cómo luego esperar que ellos tengan el hábito de hacer deporte al crecer?

Opté entonces por hacer deporte llevándolo al parque a correr, caminar siempre que puedo y retomar el yoga los días que puedo. No se trata de ser padres perfectos o idealistas, pero si quiero ser ejemplo para mis hijos, y ser congruente con lo que les transmito como importante en la vida.

Como siempre digo, los hijos son nuestros grandes maestros en la vida, nos enseñan y nos hacen reflexionar. Mi hijo me hace ser mejor persona y espero yo poder hacerlo también mejor persona, mediante nuestras experiencias juntos, nuestras conversaciones y el ejemplo que le pueda dar al crecer.

Con amor, una mami reflexiva.